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Oro · 29 de septiembre de 2026 · 8 min de lectura

¿Por qué cae el oro en plena guerra y shock petrolero? Siga los rendimientos reales

El oro tocó su nivel más bajo en casi dos meses el 29 de septiembre de 2026, pese a un petróleo cercano a 100 dólares. Los datos apuntan a la subida de los rendimientos reales en EE. UU. y a las apuestas de nuevas subidas de la Fed, mientras la demanda de bancos centrales y de China actúa a un ritmo más lento.

Se supone que el oro es el activo al que la gente acude cuando el mundo parece peligroso. Y ahora el mundo parece peligroso: el conflicto que involucra a Irán mantiene el estrecho de Ormuz en el centro de las noticias, y el crudo Brent ha cotizado en torno a 100 dólares por barril en los últimos días. Aun así, el oro ha ido en sentido contrario. En la mañana del 29 de septiembre de 2026, el oro al contado abrió en 4.150,10 dólares la onza, su nivel más bajo desde el 5 de agosto y alrededor de un 10,9% por debajo de donde estaba un mes antes, según Yahoo Finance.

La pregunta del lector es, por tanto, razonable: si hay una guerra y un shock petrolero, ¿por qué el oro baja en lugar de subir?

La respuesta corta

Este mes, la guerra ha llegado al oro sobre todo a través de los tipos de interés, no del miedo. El petróleo más caro ha avivado la preocupación por la inflación, la Reserva Federal ha vuelto a subir tipos y los rendimientos reales de Estados Unidos —la rentabilidad descontada la inflación de los bonos públicos considerados seguros, y la medida más clara de lo que cuesta mantener un metal que no paga nada— han subido con fuerza. Mientras tanto, las compras de los bancos centrales y de los hogares chinos siguen ahí, pero operan a un ritmo más lento que las operaciones guiadas por los tipos.

Cómo un shock petrolero se convirtió en un shock de tipos

La secuencia se ve en los datos oficiales. El 16 de septiembre, el Comité Federal de Mercado Abierto subió el rango objetivo de los fondos federales en un cuarto de punto, hasta el 3,75%–4,00%, por unanimidad (12 a 0). El comunicado señaló que la inflación "sigue elevada" y presentó la decisión como la búsqueda de un regreso "más oportuno" al objetivo del 2%. Fue la primera subida de la Fed desde 2023.

El mercado no lo interpretó como el último paso. Informaciones del 23 de septiembre situaban la probabilidad de otra subida en octubre, según la herramienta CME FedWatch, en casi el 69%, frente a cerca del 55%, tras datos sólidos de actividad empresarial en EE. UU., y citaban al gobernador de la Fed Michael Barr afirmando que "probablemente serán necesarios nuevos ajustes de política", según Investing.com. El 29 de septiembre, USAGOLD informaba de probabilidades implícitas de alrededor del 70% para una subida en octubre, y vinculaba ese precio al crudo por encima de 100 dólares después de que Washington rechazara una oferta iraní sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.

La cobertura de Bloomberg, publicada por Yahoo Finance el 24 de septiembre, resumía el mecanismo: los altos precios de la energía alimentaban la expectativa de que la Fed "tendrá que subir aún más los tipos para combatir la inflación", y unos costes de financiación más altos pesan sobre el oro porque no genera intereses.

La cifra que más importa: los rendimientos reales

La propia curva diaria de rendimientos reales del Tesoro estadounidense muestra la magnitud del movimiento. El rendimiento real a 10 años estaba en el 2,42% el 3 de septiembre y en el 2,90% el 28 de septiembre: una subida de aproximadamente medio punto porcentual en menos de cuatro semanas, con el salto más brusco entre el 22 y el 24 de septiembre. En el mismo periodo, el rendimiento nominal a 10 años pasó del 4,79% el 1 de septiembre al 5,24% el 28 de septiembre, y el de 30 años llegó al 5,56%.

¿Por qué afecta esto al oro? Quien elige entre un lingote en una cámara acorazada y un bono del gobierno estadounidense está comparando una rentabilidad garantizada y protegida frente a la inflación de casi el 3% anual con un activo cuyo rendimiento depende por completo de su precio. Cuando esa rentabilidad garantizada sube rápido, algunos tenedores —sobre todo fondos y operadores que compraron por inercia alcista— venden oro. Históricamente, la relación entre el oro y los rendimientos reales no ha sido estable en todos los periodos, pero este mes ambos se han movido casi exactamente como dice el manual.

El petróleo se está quedando con la "prima de crisis"

Hay un segundo punto, más sutil. En este conflicto, la amenaza económica más directa es el suministro de energía a través de Ormuz. Eso convierte al petróleo en la principal apuesta de crisis. El oro, entonces, responde a los efectos secundarios del petróleo —expectativas de inflación y tipos— y no a los titulares en sí. Una señal: cuando el Brent bajó a 97,51 dólares a primera hora del 29 de septiembre, desde más de 101 dólares el día anterior, según Yahoo Finance, el oro se estabilizó en lugar de seguir cayendo. USAGOLD situó el metal en 4.162,84 dólares, con una subida del 1,14% en la jornada, en su informe del mismo día.

Por qué esto no parece un colapso de la demanda

Sería un error leer la caída de septiembre como prueba de que el mundo ha dejado de querer oro. Los compradores de ritmo lento siguen activos.

  • Bancos centrales. El Banco Popular de China añadió 20 toneladas en agosto, su mayor compra mensual desde octubre de 2023 y su 22.º mes consecutivo de compras, con lo que sus reservas declaradas llegaron a 2.387 toneladas, según el World Gold Council (14 de septiembre).
  • Inversores chinos. Los ETF de oro chinos captaron 11 toneladas en agosto, según el mismo análisis del WGC. Este también señala que las retiradas de la Bolsa de Oro de Shanghái —un indicador aproximado de la demanda mayorista— bajaron a 62 toneladas, un 22% menos que en julio y un 27% menos que un año antes, así que el panorama no es sólido en todos los frentes.
  • Estacionalidad. La "Semana Dorada" del Día Nacional de China va del 1 al 7 de octubre, inicio tradicional de la temporada alta de compras, como señala USAGOLD. El WGC espera un apoyo estacional a la demanda de joyería, con los minoristas reponiendo inventario para el cuarto trimestre.

La complicación es que agosto también trajo una avalancha de dinero rápido. Los ETF de oro de todo el mundo captaron 18.000 millones de dólares y 121 toneladas ese mes; Europa registró su mayor entrada mensual de la historia y Norteamérica la tercera mayor, según el informe de ETF de agosto del WGC. El WGC atribuyó parte de ello al impulso de los precios al romper niveles técnicos. El dinero que llega por inercia puede irse por la misma razón.

Lo que sabemos y lo que estamos infiriendo

Lo que sabemos (según las fuentes citadas):

  • La Fed subió los tipos al 3,75%–4,00% el 16 de septiembre, por unanimidad.
  • Los rendimientos reales a 10 años de EE. UU. pasaron del 2,42% (3 de septiembre) al 2,90% (28 de septiembre), según datos del Tesoro.
  • El oro abrió en 4.150,10 dólares el 29 de septiembre, su nivel más bajo desde el 5 de agosto, con una caída de alrededor del 10,9% en un mes (Yahoo Finance).
  • Los informes de mercado situaban en torno al 69%–70% la probabilidad de una subida en octubre durante la última semana de septiembre.
  • El Banco Popular de China compró 20 toneladas en agosto; los ETF de oro mundiales registraron entradas de escala récord en agosto.

Lo que estamos infiriendo (nuestro análisis, no un hecho establecido):

  • Que la subida de los rendimientos reales, y no una pérdida de confianza en el oro, es el principal motor de la caída de septiembre. El momento encaja bien, pero los mercados rara vez tienen una sola causa.
  • Que parte de las ventas corresponde a la salida del dinero que entró en ETF por inercia en agosto. Aún no hemos visto los datos oficiales de flujos de septiembre que lo confirmen.
  • Que la demanda de los bancos centrales y la demanda estacional china pueden amortiguar las caídas. Es plausible, pero esos compradores son sensibles al precio y su efecto es difícil de medir en tiempo real.

Como contexto, el oro sigue alrededor de un 9,5% por encima de su nivel de hace un año, según Yahoo Finance, pero muy por debajo del máximo intradía de aproximadamente 5.590 dólares marcado el 28 de enero de 2026, según MetalCharts. La caída es fuerte, pero no ha borrado el movimiento de largo plazo.

Qué vigilar a continuación

  1. 30 de septiembre, 8:30 (hora de Nueva York): ingresos y gastos personales de agosto, incluida la inflación PCE, del Bureau of Economic Analysis. En julio, la inflación PCE general fue del 3,7% interanual y la subyacente, del 3,3%.
  2. Del 1 al 7 de octubre: la Semana Dorada en China, una prueba de si los precios más bajos atraen a compradores de oro físico.
  3. 2 de octubre, 8:30 (hora de Nueva York): el informe de empleo de septiembre de EE. UU., según el calendario del BLS.
  4. Principios de octubre: los datos de septiembre del WGC sobre flujos de ETF y bancos centrales, que deberían mostrar si las entradas de agosto se revirtieron.
  5. 14 de octubre, 8:30 (hora de Nueva York): índice de precios al consumo de septiembre (BLS).
  6. 27 y 28 de octubre: la próxima reunión del FOMC, según el calendario de la Fed.
  7. En todo momento: cualquier cambio en las negociaciones sobre Ormuz, porque el petróleo sigue siendo el canal por el que el conflicto llega a las expectativas de tipos y, a través de ellas, al oro.

La lección práctica es que la etiqueta de "refugio seguro" del oro describe una tendencia, no una regla. Cuando una crisis se manifiesta sobre todo como más inflación y tipos más altos, el metal puede caer aunque los titulares empeoren.

Información educativa únicamente: no constituye asesoramiento financiero.

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